Sweller introdujo la teoría a partir de estudios de resolución de problemas, mostrando que las estrategias de búsqueda que usan los novatos pueden consumir tanta memoria de trabajo que apenas queda capacidad para aprender el patrón subyacente. Lo que distingue a los expertos no es una memoria de trabajo mayor, sino estructuras de conocimiento ricas, llamadas esquemas, almacenadas en la memoria a largo plazo, que les permiten tratar configuraciones enteras como elementos únicos.
Las versiones posteriores de la teoría distinguen la carga inherente al material, que depende de cuántos elementos en interacción deben mantenerse en mente a la vez, de la carga añadida por una mala presentación, como diagramas divididos, texto redundante o desorden alrededor. El objetivo de diseño es gastar la escasa capacidad en la estructura de las ideas, no en el envoltorio.
Para los lectores, la teoría explica por qué el material difícil exige tácticas distintas: pasadas más cortas, notas que externalizan pasos intermedios y resúmenes con tus propias palabras que comprimen el detalle en bloques. El subrayado puede cumplir la misma función cuando es selectivo, marcando las frases que soportan el peso para que una pasada posterior pueda saltarse el resto.