¿Por qué defendemos creencias sin evidencia?

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January 25, 2022
by
NeuroSapiens
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¿Por qué defendemos creencias sin evidencia?

TL;DR

Defendemos creencias erróneas porque la evidencia contraria produce disonancia cognitiva y amenaza explicaciones que ya sentimos como propias. Como nuestra percepción es limitada, buscamos patrones, usamos atajos mentales y cometemos errores sistemáticos; por eso suele resultar más fácil desacreditar la fuente o inventar una justificación que admitir que estábamos equivocados.

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Key Insights

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Questions & Answers

Q: ¿Por qué defendemos creencias aunque exista evidencia contraria?

Defendemos una creencia porque, una vez consolidada, pasa a formar parte de nuestra explicación de la realidad y sentimos el impulso de protegerla. Cuando aparece información incompatible, experimentamos un malestar llamado disonancia cognitiva. Una opción es aceptar los estudios presentados y modificar la creencia, pero reconocer el error puede sentirse amenazante. Por eso suele ser más sencillo descartar la información, cuestionar la fiabilidad de quien la aporta o construir una justificación que permita conservar la creencia y, al mismo tiempo, reducir la contradicción percibida.

Q: ¿Qué es la disonancia cognitiva y cómo afecta nuestras creencias?

La disonancia cognitiva es el malestar producido por una incongruencia, por ejemplo, entre una creencia personal y nueva información que la contradice. La persona intenta reducir ese malestar de alguna forma. Puede cambiar su creencia después de revisar la evidencia, pero también puede rechazar los datos, atacar la credibilidad de la fuente o elaborar una explicación que reconcilie ambas posiciones. Según Ramón Nogueras, esta reacción ayuda a entender por qué presentar estudios sobre la ineficacia de una práctica no garantiza que quien confía en ella abandone su convicción.

Q: ¿Por qué la mente humana busca patrones constantemente?

La mente busca patrones y regularidades para explicar la realidad y anticipar lo que puede suceder. Esa capacidad tiene una utilidad clara: asociar determinadas señales con la presencia de un depredador, por ejemplo, puede aumentar las probabilidades de sobrevivir y reproducirse. El problema es que nuestro organismo no siempre sabe cuándo detener esa búsqueda. Si estamos dispuestos a encontrar patrones en todo momento, terminaremos encontrándolos incluso sin una base adecuada. Como además nos cuesta decir que desconocemos una causa, podemos inventar explicaciones que después llegan a consolidarse como creencias.

Q: ¿Qué son los heurísticos y por qué pueden llevarnos al error?

Los heurísticos son atajos o reglas rápidas que utilizamos para tomar decisiones y procesar información sin analizar cada detalle. Muchas veces funcionan bien, lo que permite desenvolverse con mayor rapidez ante las exigencias de la vida cotidiana. Sin embargo, no siempre producen una conclusión adecuada. Cuando estos atajos se combinan con una percepción limitada, errores sistemáticos y dificultades para interpretar estadísticas, pueden favorecer explicaciones equivocadas. No implican que la inteligencia humana carezca de valor, sino que nuestra manera de razonar opera bajo limitaciones y puede fallar en circunstancias concretas.

Q: ¿Qué diferencia existe entre un heurístico y un sesgo?

En la explicación ofrecida, un heurístico es una regla rápida o un atajo empleado para tomar decisiones. Resulta útil con frecuencia, aunque en algunas situaciones conduce a resultados inadecuados. Un sesgo, en cambio, se presenta como un error sistemático en el procesamiento de la información. Ambos mecanismos pueden intervenir cuando interpretamos el mundo y formamos creencias. La combinación de atajos imperfectos, errores recurrentes, sentidos limitados y dificultades estadísticas ayuda a explicar por qué una persona racional puede desarrollar o mantener conclusiones que no están respaldadas por la evidencia disponible.

Q: ¿Por qué desacreditamos a quien presenta evidencia incómoda?

Desacreditar a la fuente permite descartar información incompatible sin abandonar la creencia previa. Nogueras menciona una defensa habitual ante estudios contrarios a determinadas prácticas: afirmar que el investigador recibe dinero de farmacéuticas, de Bill Gates o de alguna entidad interesada. Esa acusación convierte el problema en una supuesta falta de fiabilidad de quien comunica los datos. Así, la persona conserva su explicación original y reduce la disonancia cognitiva sin evaluar plenamente la evidencia. El recurso resulta psicológicamente más sencillo que reconocer que una convicción importante podría estar equivocada.

Q: ¿Cómo influyen los errores estadísticos en nuestra visión de la realidad?

Las personas suelen manejar mal las estadísticas y pueden sobreestimar tanto la frecuencia como la gravedad de ciertos acontecimientos. Nogueras usa como ejemplo la percepción de la inmigración: cuando se pide estimar qué proporción de la población es inmigrante, la cifra propuesta tiende a superar la real. Señala que este patrón aparece en distintos países, aunque el tamaño del error varía. Este tipo de estimación defectuosa muestra cómo una intuición estadística poco fiable puede reforzar percepciones incorrectas y, al combinarse con heurísticos y sesgos, contribuir al desarrollo de creencias equivocadas.

Q: ¿Por qué admitir que estamos equivocados resulta tan difícil?

Admitir un error puede ser amenazante porque una explicación consolidada deja de ser una idea aislada y se integra en nuestra manera de comprender el mundo. La evidencia contraria genera una contradicción desagradable entre lo que creemos y la información recibida. Cambiar de opinión es una forma de resolverla, pero exige reconocer que la interpretación anterior era incorrecta. Para evitar ese coste, podemos rechazar los datos o inventar una justificación compatible con la creencia. La dificultad no demuestra una ausencia total de racionalidad, sino las limitaciones con las que procesamos información y protegemos nuestras explicaciones.

Summary & Key Takeaways

  • La percepción y el procesamiento humano tienen limitaciones. Para anticipar acontecimientos buscamos patrones y regularidades, pero esa tendencia continúa incluso cuando no existe una explicación fundada.

  • Cuando nueva evidencia contradice una creencia consolidada aparece la disonancia cognitiva. Podemos cambiar de opinión, desacreditar la fuente o crear una justificación que preserve lo que ya creemos.

  • Los heurísticos permiten tomar decisiones rápidas y suelen funcionar, pero no siempre producen conclusiones adecuadas. Junto con los sesgos y la mala intuición estadística, favorecen creencias erróneas.


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