La técnica responde a un problema de almacenamiento: una nota guardada hoy debe ser útil para un yo futuro que ha olvidado el contexto. Las capas de Forte, el texto capturado, los pasajes en negrita, las frases clave resaltadas y un resumen ejecutivo, permiten que ese lector futuro absorba una nota a la profundidad que exija el momento, desde un vistazo al resumen hasta una relectura completa.
Su regla definitoria es la compresión oportunista: añades una capa solo cuando tocas la nota por alguna tarea real, no según un calendario fijo. Esto reparte el trabajo de resumir a lo largo del tiempo y lo concentra en las notas que siguen demostrando su utilidad, mientras que las notas que nunca reaparecen nunca reciben esfuerzo. En la práctica, esos contactos también espacian la reexposición a tu mejor material.
El método asume que ya existe una tubería de captura, y por eso se combina de forma natural con el subrayado: los subrayados de la web y de los libros llegan como primera capa, y cada interacción posterior pone en negrita, resalta o resume un poco más. Sus críticos señalan que comprimir no es comprender; la respuesta de diseño es que cada capa se crea con tu propio juicio y, en la fase de resumen, con tus propias palabras.