Acumula toda la energía que puedas por todo tu cuerpo y almacénala en tu corazón, luego «palmea» la energía hacia la mano derecha (la que usas en un apretón de manos) directamente hacia el corazón de la otra persona.
Después de todo, tú eres el único que posee un mensaje que emitir o un objetivo que cumplir, y tú eres el único responsable de que se produzca.
Es más, si no funciona, tú eres el único que posee la flexibilidad para cambiar lo que haces hasta que al fin consigas lo que quieras.
La clave para establecer un buen entendimiento con extraños es aprender cómo volverse como ellos. Afortunadamente, es muy simple y al mismo tiempo divertido. Te permite contemplar cada nuevo encuentro como un rompecabezas, un juego, un gozo.
Recuerda que la «S» de «SIC» significa «Saber lo que quieres». Si no sabes lo que quieres, no hay mensaje que emitir, ni base alguna para conectar con la gente.
En las situaciones cara a cara, tu actitud te precede. Es la fuerza central de tu vida, controla la calidad y la apariencia de todo lo que hagas.
Tu cuerpo no sabe cómo mentir. Inconscientemente, sin que tú lo dirijas, transmite tus pensamientos y sentimientos en un lenguaje propio a los cuerpos de los demás, y dichos cuerpos entienden este lenguaje a la perfección. Toda contradicción en el lenguaje puede interrumpir el desarrollo del entendimiento.
Cuando acabas de conocer a alguien, apunta inmediatamente tu corazón con calidez hacia el corazón de la otra persona. Es algo mágico.
¿Necesitas pruebas? Piensa en la última vez que estuviste con alguien que tuviera sus brazos cruzados, diera golpecitos con los pies y mirara disgustada, y luego dijera, malhumorada, estas palabras: «Estoy muy bien.» ¿En qué indicio confiarías? ¿En las palabras o en el lenguaje corporal y el tono de voz? A menudo los mensajes físicos envían un mensaje mucho más potente que las palabras que se pronuncian. Teniendo en cuenta que el 55% del proceso comunicativo se concreta en el lenguaje corporal, observa lo fácil que resulta, tanto si eres consciente como si no lo eres, señalar tanto una actitud abierta como una actitud defensiva a otra persona mediante tu lenguaje corporal. Los gestos, más que las palabras, son los auténticos indicadores de tus reacciones instintivas.
Asegúrate de que tus palabras, tu tono y tus gestos están diciendo lo mismo. Intenta identificar la incongruencia en los demás. Observa cómo te hace sentir.
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