La idea de negocio no es un motivo. No la tenga en cuenta para tomar su decisión. Además de la idea, cualquier otro motivo para emprender, entendido como detonante, es irrelevante. Lo importante es la motivación, es decir, si está suficientemente ilusionado con el hecho de emprender. Primer FCF: emprender con un motivo, pero sin una motivación.
Emprender es una forma de enfrentarse al mundo, es una manera de entender la vida con la que no todo el mundo se siente a gusto. ¿Y cuál es esa forma de vida? Es aquella en la que la persona disfruta con la incertidumbre y la inseguridad de qué pasará mañana. El verdadero emprendedor es aquel a quien lo incierto procura un especial placer.
«El empresario es la persona que se mueve en un mundo incierto para que los que trabajan para él crean que ese mundo es seguro».
Emprender es esa forma de vida y de encarar el mundo: aceptar la incertidumbre como el principal de los ingredientes.
Un rasgo que caracteriza a los auténticos emprendedores es que no contemplan la posibilidad del fracaso. No es que estén ciegos o sean ilusos. Seguramente no lo son y sus dosis de realismo son elevadas. Pero su ilusión puede más que todo ello. Me dijo Juan Mateo, emocionado: «Cuando emprendes de verdad, el fracaso no lo contemplas. Todo empieza con un sueño. Te imaginas un escenario que te emociona lo suficiente como para dejarte la vida por conseguirlo. Es como cuando te casas. En principio es para toda la vida. Tiene un punto de locura, de inconsciencia. El fracaso no entra en los planes, ni tan siquiera se considera».
Recuerde que no fracasan las ideas, fracasan las personas. Recuerde que no fracasan los negocios, sino que son las ilusiones las que se dejan vencer por la falta de cintura, imaginación y flexibilidad para afrontar imprevistos.
Es mucho mejor un socio mediocre cuyos principios estén bien alineados con los suyos que un tipo brillante sin escrúpulos. Busque personas que tengan principios morales y éticos similares a los suyos, personas con su misma escala de valores. ¿Y cómo se sabe? ¡Pues no hablando de negocios! Pregúntele qué espera de la vida, cuán a menudo ve a sus hijos, qué cosas del mundo son las que le preocupan, qué cree de las personas del sexo contrario, cuáles son las cosas con las que sueña, las que detesta… Entérese de cómo es esa persona.
Una vez comprobados los valores, es fundamental que su futuro socio no sea una persona demasiado parecida a usted en otra dimensión: el carácter. Meta usted a dos personas con mentalidad de líder en un cohete en una expedición a la luna y verá qué sucede. Se ha comprobado que las empresas de dos socios que han prosperado estaban compuestas por personas de caracteres distintos, pero complementarios. Por ejemplo: uno analítico, cerebral, tranquilo y metódico; y otro visceral, audaz, nervioso y creativo.
Hay que escoger a alguien que nos aporte valor, porque más valor implica más conocimientos, más trabajo y mejores ideas. La persona con la que se asocie debe ser alguien cuya opinión le merezca respeto. Que sea una autoridad para usted, que tenga un peso específico.
Los criterios más importantes para escoger socios son, por este orden: honradez y valores alineados con los suyos (esta primera condición es excluyente); en segunda instancia, complementariedad con su carácter y sus competencias; que sean personas que realmente aporten valor. Es fundamental hablar y explicar cuál es la ambición que se persigue con el proyecto y que esta ambición esté plenamente compartida sin ningún tipo de duda. Quinto FCF: escoger socios sin definir criterios de elección relevantes.










Import your Kindle highlights to review, organize, and share the ideas that matter most to you.
Get the free browser extension