La primera vez que lo intentes, el reflejo te hará sentir muy incómodo. Es la única parte difícil que tiene, y requiere cierta práctica. Sin embargo, una vez que le cojas el tranquillo será como una navaja suiza de la conversación, muy útil en casi todos y cada uno de los entornos sociales y profesionales.
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Las asunciones ciegan, las hipótesis guían
la gente muy inteligente con frecuencia tiene problemas con las negociaciones: creen que no van a descubrir nada que no sepan ya.
Yo aún no había aprendido a estar alerta a si el interlocutor abusa de los pronombres personales: el uso del nosotros/ellos o del yo. Cuanto menos importancia se dé alguien, más probable es que sea importante (y viceversa).
Existen esencialmente tres tonos a disposición de los negociadores: el tono de locutor de radio de programa nocturno, el tono positivo/alegre y el tono directo o asertivo.
La mayor parte del tiempo, lo recomendable será usar el tono positivo/alegre. Es el tono de una persona de trato fácil y de buen talante. La actitud debe ser ligera y alentadora. Aquí la clave está en relajarse y sonreír cuando estés hablando. La sonrisa tiene un impacto tonal que la otra persona captará incluso por teléfono.
El reflejo, llamado también isopraxis, consiste básicamente en imitar. Es otra forma de neurocomportamiento que mostramos los humanos (y otros animales) que hace que nos copiemos unos a otros con intención de hacernos sentir cómodos.
fundamental en una negociación de éxito no es tener razón, sino la mentalidad adecuada.
Son cinco pasos sencillos: 1. Emplea el tono de locutor de radio de programa nocturno. 2. Empieza por un «Lo siento». 3. Usa el reflejo. 4. Mantén el silencio al menos cuatro segundos,
para dejar que el reflejo ejerza su magia en el interlocutor. 5.Repítelo todo.
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